Una excursión al paraíso de Chinato

Manuel Muñoz Sánchez se define como hijo de Venus (por las mujeres) y de Baco (por el vino). Manolillo viene por parte de su padre, y Chinato es el gentilicio de Malpartida de Plasencia, que adoptó de su abuelo, al que llamaban así por lucir el sobrero típico de esa localidad.

Manolo es poeta, tabernero, ganadero, padre y esposo, pero sobre todo, es LIBRE. Se conocen sus versos a partir de que grupos como Extremoduro, sobre todo, o Platero y Tú pusieran música a sus poemas. De esta amistad con Roberto Iniesta y Fito Cabrales surgió el disco “Extrechinato y Tú”, además de otras tantas colaboraciones con ellos y otros muchos grupos. A partir de entonces, comenzaron a surgir más admiradores de su literatura, y fue entonces cuando se planteó publicar un libro de poesías: “Amor, rebeldía, libertad y sangre”.

Para encontrar a Manolo Chinato, solo hace falta acercarse a Puerto de Béjar y entrar en el Chinato’s Bar, o bien buscar en algún rinconcito de las montañas que rodean esta localidad salmantina. Créanme, merece la pena acercarse allí para respirar el aire puro de la zona, o para disfrutar de una buena ración de callos en el Bar. 

Nada más llegar a la plaza, una puerta pintada de negro con una gran estrella roja anuncia el camino para llegar al Chinato’s. Este rincón del Puerto de Béjar es el centro en el que jóvenes, y no tan jóvenes, se reúnen para ver el partido, jugar a las cartas o simplemente disfrutar de una agradable charla o de los versos de Manolo al calor de la chimenea.

Manolo se considera salmantino-cacereño “porque no acepto ninguna frontera que me impongan; mis fronteras las elijo yo”. Se siente más extremeño que castellano. “Mi madre era extremeña, y mi corazón también lo es, por eso tira más hacia el sur”.

Ha conseguido lo que muy pocos: vivir totalmente en consonancia con sus ideales. “Tengo el dinero que necesito para vivir. Nosotros, en nuestra maldita sociedad tenemos que estar trabajando toda la vida como hijos de puta para comer, pero también para comprar cosas que no necesitamos. Estoy hasta los cojones de vivir en esta sociedad”. Sin embargo, se reconoce un enamorado de las montañas. “Yo no creo en Dios, creo en la Naturaleza”, se sincera Manolo “los animales son más libres que nosotros. Lo imprescindible para vivir, es comer, y ellos lo tienen”, y afirma que si tuviera que irse a vivir a otro lugar “intentaría quedarme”.

Manolo recuerda su época en la escuela. “Iba a un colegio de curas, y recuerdo que me gustaban los poemas que venían en los libros, y me quedaba con ellos.” De ahí surgió su pasión por la lírica del Marqués de Santillana, Jorge Manrique, Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez. “Las poesías no son de quien las escribe, sino de quien las lee y, sobre todo, de quien las necesita”.

“La Poesía llegó a mí sin buscarla”, explica Chinato “Empecé a escribir cuando me empezaron a gustar las mujeres. Por amor. Pero sobre todo, escribo cuando me dejan”. No lo hace para darse a conocer ni para que después se canten sus versos, sino que “escribo para entrar en contacto conmigo mismo… o para no dejar de estarlo. Escribo cuando siento la necesidad de escribir. Me evado en mi soledad”. Además, asegura que gracias a ello, ha llegado a conocerse mucho mejor: “Para mí lo más importante soy yo. Me ha costado muchas reflexiones saber cómo soy y lo que quiero. Lo más importante que hay en esta vida, es saber quién eres”.


Entró en contacto con la música a través de Extremoduro. Después de un concierto, Roberto Iniesta escuchó a Manolo recitar unos versos. A partir de ese momento, surgió una gran amistad que aún perdura. “Yo escribía para mí, sólo para mí, porque lo necesitaba. Después, Robe se apoyo en mis poesías para hacer algunas de sus canciones”.

Y es que, para quien no lo sepa,  Extremoduro, Platero y Tú, y ahora Fito & Fitipaldis, Marea, y hasta casi una treintena de grupos han contado con Manolillo para componer sus canciones o para que recitase unos versos encima del escenario. “Me atreví a hacer ‘Extrechinato y Tú’, después me atreví a editar un libro. Nunca tuve la intención de publicar nada, pero después del disco, la gente siguió pidiendo más. Entonces medité si me atrevería a mostrar mi intimidad. A mí no me importa enseñar mi corazón. Me alegro de haber tomado esta decisión, porque además, lo único que he recibido por parte de la gente, ha sido cariño a borbotones”.

A pesar de ello, nadie es profeta en su tierra, y Manolo comenta que sus vecinos se tomaron “mal” el hecho de que se le empezara a reconocer como artista. “Cuando publiqué ‘Amor, rebeldía, libertad y sangre’ regalé una copia a cada uno, pero estoy convencido de que, a día de hoy, hay quien todavía no lo ha abierto”.

Reconoce haber sido un “golfo” en su juventud, y un “deshecho social”, en el sentido en el que no siente encajar en la sociedad. “Ahora tengo una mujer que me quiere con locura y que cocina de puta madre”. Pero afirma que, a pesar de ella y de su hija, sigue manteniendo su esencia intacta. “Me he adaptado, porque merece la pena. ¡Pero a mí no me cambia la vida ni Dios! Que sé muy bien quién soy y quién quiero ser”.

Cuenta que una vez, de visita en un instituto, los chavales le preguntaron que qué le hubiera gustado ser cuando era niño, y, después de pensarlo, les contestó “La verdad es que nunca he querido ser nada, nunca que querido una profesión… Siempre he querido ser libre”. De hecho, no considera que su profesión sea poeta (aunque lleva ya siete ediciones de su primer libro), ni tabernero (a pesar de que, junto a su mujer, regenta el “Chinato’s Bar”), ni carnicero (profesión que desempeñó durante veinte años junto a su padre), ni siquiera ganadero (labor a la que siempre se ha dedicado).

¡Manolo! Has conseguido vivir cómo quieres”, le espeta un amigo mientras charla con nosotros. “Casi”, le responde Chinato, “Me falta poco, pero aún me queda un cachino”, y ríe. Él es feliz tal y como es y como se muestra. “Nunca he tenido la ilusión de ser otro. Me gusta ser como soy”.

Cae la noche y llega la hora de marcharse de este mágico lugar. Chinato nos invita a volver pronto, y se despide diciendo “Espero que, por lo menos, os vayáis de aquí con un poquito más de libertad”.

Por Nani Ramirez. Fotografías de José Antonio Huertas.

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One Comment on “Una excursión al paraíso de Chinato”

  1. kandy redondo dice:

    Le conozco en persona y en su tasca en el puerto de bejar !!!es un tio muy especial .libre.acoge a todo el mundo que le gusta la libertad ….es un crak ..me encanto !!!!


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