Visita al rodaje de “Vulnerables”

Perdidos en la Mancha se encuentran un grupo de cineastas independientes rodando una película. Vulnerables, un thriller de terror psicológico, protagonizado por Paula Echevarría y dirigido por Miguel Cruz, la cual es su ópera prima aunque ya es un experto director de series como Aída y programas como Caiga Quien Caiga.

El escenario elegido ha sido Argamasilla de Alba, un pequeño pueblo manchego en el que se encuentra El Alambique, la finca en la que se desarrolla la historia de Carla, una diseñadora gráfica que regresa a su infancia, al campo manchego, para criar mejor a su bebé Lucía. Allí se encontrará con Marcial, Joaquín Perles, actor de amplio bagaje internacional, y su hijo Marcos, al que encarna Álvaro Daguerre, de 9 años, que trabaja como actor en su primera película. Un papel espectacular el de este ,que con cara de ángel y sonrisa tenebrosa nos hará pasar màs de un susto en las noches frías de El Alambique.

En plena acción.

Una película de terror pero contada de una manera distinta. Adentrándonos en la personalidad de Carla con el gran trabajo que está realizando Paula Echevarría. En un rodaje que no está siendo el habitual. Experimental y compuesto de buenos profesionales que vienen de distintas partes del mundo y de experiencias diferentes. Plantados durante un mes en Argamasilla de Alba y viviendo la historia de Vulnerables intensamente desde el principio.

Ya saben, estamos en Argamasilla de Alba, jugando a las películas, pasando mucho miedo y creando una historia que esperamos que llegue lo antes posible a la gran pantalla.

Por Alba Cantón, auxiliar de dirección en “Vulnerables”.


Para comenzar la semana entrevistamos al primer español en coronar la cumbre de ¡¡un ochomil!!

Jerónimo López Martínez es el primer español en coronar la cumbre de un ochomil. Ha realizado numerosos e importantes trabajos científicos, la inmensa mayoría sobre la Antártida. Actualmente, complementa la docencia con el cargo de presidente del Comité Científico para la Investigación de la Antártida (SCAR), institución que recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación.

Viendo su trayectoria ¿Tenía claro a qué dedicarse desde un principio?
Lo que tenía claro cuando estudié es que me interesaba la Tierra, los procesos que en ella ocurren, la Geodinámica, que son los procesos que erosionan la superficie de la Tierra. Todo ese campo era lo que a mi me gustaba. Y claro, uno nunca tiene nada claro del todo. Las circunstancias nos van llevando. Pero sí sabía que me gustaba la Geología, el trabajo en la naturaleza, el comprender cómo ocurren las cosas en nuestro planeta. Siempre me han gustado las montañas. Eso sí, la Antártida, cuando yo estudiaba, no era accesible. No había un programa español en la Antártida.


¿Cómo llegas a interesarte por la Antártida? En esos años debía de sonar a locura…

No, a locura no, pero había muy poca información en España y no había posibilidades de ir. Nuestro país empezó a tener infraestructuras ahí en 1988, y yo estudié la carrera antes de esa fecha. Entonces, no había un programa al que presentarse, un proyecto de investigación…A partir de 1988 en nuestro país hubo ya un plan de investigación en la Antártida dentro del Plan Nacional I+D. Entonces, los investigadores de universidades, de organismos públicos de investigación podemos presentarnos a convocatorias donde son evaluados nuestros proyectos (…)Al estar uno involucrado en proyectos de investigación, que en la Antártida se dan en diversos campos – el de la Geología, pero también en la Biología, en la Física de la Atmósfera, en la Glaciología-, hay una información interesantísima que sólo se puede encontrar trabajando allí. Si enganchas con esos intereses es un escenario magnífico por todo. El paisaje, la naturaleza, los pingüinos, todo es magnífico en la Antártida.

Empezó sus expediciones en la Antártida en 1989, pero antes ya había alcanzado picos como la cumbre del Manaslu, la octava más alta del mundo, en concreto el 26 de abril de 1975. ¿Ésta fue su primera gran ascensión?
No, normalmente la gente que sube montañas difíciles, antes ya ha subido muchas otras. Antes había estado en otras expediciones en Alaska y también varias veces en los Alpes, además de en España. Pero sí era la más alta que había subido hasta entonces. Luego he subido otras todavía más altas.

¿Cómo fue la ascensión, no tanto desde el aspecto técnico, sino más bien sociológico, de una montaña de un ochomil?
Todas las experiencias son muy interesantes, y el montañismo tiene tantas facetas que uno puede adaptarlo a sus cualidades físicas, al tiempo que tenga, a sus gustos…Es una gran ventaja, y todas las montañas tienen interés. Se tienen vivencias que no se consiguen tan fácilmente en la vida normal, con los vehículos de aquí para allá. Para mi, una parte siempre interesantísima que he hecho en mis expediciones han sido las marchas de aproximación. Al igual que la preparación: yo siempre he disfrutado preparando esos proyectos junto con amigos, documentándonos… Una vez que estás en la marcha por un valle – en el Himalaya son 15 días caminando – cada día descubres collados, pueblos, monasterios budistas en el caso de Nepal… Eso ,aunque distinto y a una escala más pequeña, también pasa en Sudamérica, en los Andes. Es interesantísimo y enriquecedor. Se pasa por lugares magníficos. Además sirve para entrenar.

El Himalaya ha sido el escenario de muchas de sus expediciones. ¿Se ha sentido alguna vez atraído por las culturas místicas de la zona?
Sí, me siento atraído por la cultura y todas estas cuestiones orientales. No es sólo el budismo y lamaísmo – hay gente de una religión y la otra, y se llevan muy bien, rezan incluso los unos en los templos de los otros-. En cambio en Pakistán, o Afganistán, tienen otras costumbres. Todo eso hace que las sociedades sean muy distintas y uno lo percibe muy bien cuando va de expedición. Tampoco hay que olvidar los porteadores que se encargan de transportar el material. Eso supone una o dos semanas conviviendo con ellos, viendo cómo hacen su comida, cómo hablan, cómo cantan, su forma se ser…

Después vinieron las ascensiones en la Antártida, seis en total en esta zona. ¿Tuvo alguna preparación física y/o mental especial?
La Antártida es otra cosa. Siempre que he ido ahí ha sido al estilo científico, lo cual no quita que ,como soy geólogo y las rocas están donde están, tenga que acampar en alguna península remota. Tenemos subido el Monte Vinson, pero sin buscar dificultades técnicas. No se tiene la autonomía de los Andes o del Himalaya, donde uno llega a la ciudad, alquila un vehículo, unos yaks, y unos porteadores, y empieza a andar. En la Antártida no se puede hacer así. Se depende muchísimo de la logística. Necesita barcos, aviones que te lleven, que te traigan; barcas para desembarcar; combustible para fundir el hielo, pues en muchos sitios no hay agua líquida.

¿Alguna vez ha temido por su vida?
He estado en situaciones peligrosas y duras, pero tanto como temer por mi vida, no. Afortunadamente, no. Sí he estado en expediciones donde gente ha fallecido. Las situaciones de mayor riesgo aparecen con las avalanchas, o las caídas.

¿Ha pensado alguna vez en rodar material fílmico para un documental?
Sí, lo he hecho. He participado en media docena de películas. Incluso de alguna de ellas hemos hecho los guiones. He trabajado de cámara, he filmado algunas cumbres, y también he sido director. Los documentales forman parte de la financiación al emitirse por televisión. Por ejemplo, una vez TVE nos dio el dinero justo para rodar el material cuando fuimos al Everest. Era el momento en que hacía poco lo habían abierto a los extranjeros. Hicimos tres películas de media hora: la primera, sobre el Tíbet y sus costumbres; la segunda, sobre Geología, en concreto sobre la formación del Everest, la zona con las montañas más altas del mundo. Ahí se encuentra la sutura del indo, el choque de la India con el resto de Eurasia, es decir, tenía un valor importante para nosotros. La última fue la ascensión a la montaña, al propio Everest. Luego, durante diez años, lo han estado echando.

Por Elena Alonso, estudiante de periodismo en la UCM.


Para este fin de semana: “The Circa Ensemble” nos muestra su propia acepción del espectáculo circense

El Circo Price de Madrid se despide de su Festival de Otoño en Primavera con las actuaciones de The Circa Ensemble. Hasta este sábado, día 28 de mayo, la compañía australiana retoma la esencia del circo, las acrobacias y malabares sin apoyarse en elementos externos a la simple coreografía y los pocos objetos que utilizan en cada uno de sus números.

Bautizada con el mismo nombre de la compañía, “Circa” es “pura poesía física”, como explica Yaron Lifschitz, el director artístico del grupo. “Una mezcla de sonido, luz, cuerpos en movimiento e increíbles acrobacias circenses”. Y como en todo espectáculo circense que se precie, la magia está presente durante la hora y veinte que dura el espectáculo. Pero no en manos de ningún prestidigitador, sino en cada movimiento que llevan a cabo los siete acróbatas que configuran la troupé.

La dureza de las posturas imposibles se suaviza con la plasticidad de los movimientos. A ellos, se une el componente atlético de cada uno de los artistas, capaces de insultar la lógica de las normas de la gravedad y la física tan sólo con la capacidad de su musculatura, que pondrán a prueba hasta el punto de que conseguirán hacer que al público se le ponga el vello de punta.

Tras el pasado Festival Internacional de Circo Actual de Auch, en Francia, las críticas elogiaron la actuación de Circa como la de “siete acróbatas tan completos y complejos, que son capaces de sumar a un número de acrobacia elementos que bordean el sadomasoquismo sazonado con el humor. Chapeau”.

Vayan con los ojos frotados de casa, porque se recomienda no perderse ni un segundo de este espectáculo.

 ¿Dónde?
Teatro Circo Price (Ronda de Atocha, 35)

¿Cuándo?
A las 20.00 horas ¡hasta el sábado! (incluido)

¿Precio?
Entradas entre 15 y 25 €

Con un 20% de descuento a menores de 14, mayores de 65 y carné joven. Descuentos a grupos.

Por Nani Ramírez.


La leyenda de John Lennon se aviva con “Nowhere Boy”

Mañana 27 de mayo se estrena “Nowhere Boy“, una historia diferente que narra una particular visión de la adolescencia de John Lennon a cargo de la directora y artista Sam Taylor-Wood.

La película nos sitúa en el Liverpool de los años 50, cuando Elvis era el Rey y el joven Lennon comienza a interesarse por el mundo de la música. Pero Lennon no lo tiene fácil, vive con su tía Mimi, que le exige que mantenga los modales y no deje de estudiar. Mientras, el joven comienza a quedar de nuevo con su madre Julia, que lo abandonó cuando era un niño, una mujer desequilibrada que le ayudará a cumplir su sueño.

Alta Classics nos trae la ópera prima de la británica Sam Taylor-Wood en pantalla grande. La dramática adolescencia de Lennon con las acertadas interpretaciones de Aaron Johnson (John Lennon) cambiando totalmente de registro después de la exitosa “Kick Ass”, Anne-Marie Duff (Julia) y una brillante Kristin Scott Thomas (Tía Mimi).

Aaron Johnson cambia de registro en "Nowhere Boy".

Lo mejor: La estética, el ritmo, las interpretaciones, la historia.
Lo peor: ¿Excesivo dramatismo? Quién sabe. Probablemente lo peor sea su tímida difusión. En nuestro país llega con retraso.

Ficha Técnica
Año de producción: 2009
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 1 h 38 min

Por Paula Gab.


El amigo de trapo de Mel Gibson

Walter Black (Mel Gibson) es presidente de una empresa juguetera venida a menos. Su trabajo está en un momento muy bajo, y en su familia las cosas no pueden ir peor. Su mujer (Jodie Foster) y sus hijos piensan que está loco. Así que Walter cae sumido en una terrible depresión de la que saldrá gracias a una extraña marioneta de trapo con forma de castor.

Se trata de “El Castor” (The Beaver), un argumento arriesgado que ha sabido aprovechar la directora para internarse en el complicado mundo de las relaciones familiares. De un padre que quiere reconciliarse con su mujer y sus hijos. Y es que Jodie Foster ha conseguido dejar de lado la parte loca del argumento, en la que un tipo hecho y derecho acaba comunicándose con el mundo a través de una marioneta.

Esta película es la tercera incursión en la dirección de la oscarizada Jodie Foster (tras El pequeño Tate y A casa por vacaciones). Muy lejos de la fría Clarice Starling, sus intervenciones como directora se han caracterizado por una gran habilidad en el trato de las relaciones personales. Eso y su especial implicación en el proyecto, determinaron su elección como directora, según el productor del film, Steve Golin: “Jodie posee mucha experiencia como intérprete y con personajes, y tenía una excelente idea, muy perspicaz, sobre lo que estaban pasando los personajes. Además, me contó que estaba familiarizada con personas que habían sufrido depresiones y cómo afectaba a sus vidas y a las vidas de quienes los rodeaban”.

La elección del protagonista fue, precisamente, a través de Jodie. Su amigo Mel Gibson, al que conoció en Maverick, estaba pasándolo realmente mal tras los problemas legales con su ex-pareja, que le habían llevado al juzgado y habían dejado su imagen pública muy deteriorada. En ese momento llega la propuesta para encarnar a Walter Black, un personaje muy alejado de otros anteriores, como el de las diferentes entregas de Arma Letal. Pese al cambio de registro, Mel sale reforzado en la interpretación de un personaje tan complicado.

En definitiva, un melodrama familiar lleno de ironía y dramatismo, que intenta tocar emocionalmente al espectador según avanza la historia. El final, rocambolesco y algo increíble, provocará que nadie se acomode en su butaca.

Ficha Técnica
Año de producción: 2011
Nacionalidad: Estados Unidos
Duracción: 91 min

Por Diana Garrido.


Entrevistamos a DePedro, inmerso en su gira por España

Entrevistamos al cantautor Depedro. Sin duda un estílo de música diferente que convence a los críticos, y al público.

En este tour del segundo disco de Depedro estáis visitando todas las capitales de provincia. Clubs y sitios pequeños. Todo un road trip por España. ¿Con qué momentos te quedas?
Sobre todo con el encuentro de la gente que ya conoce el proyecto y se engancha emocionalmente , es muy gratificante.

Eres original, te caracterizas por los arreglos que le haces a las canciones. Muy por encima, desde nuestro punto de vista, de la media en España. Se nota que te gusta jugar con los arreglos y que tus composiciones están tratadas con mimo. Háblanos de cómo trabajas en este aspecto. 
Gracias por las bonitas palabras. Solo intento poner mis sonidos favoritos para que ayuden a la canción a brillar , siempre estoy  buscando , oyendo nuevos colores aprendiendo nuevas formas de aproximación a los arreglos, pero sin olvidar que tiene que funcionar de una manera emocional. 

Has colaborado con una importante banda norteamericana y eso no te ha impedido tener muy en cuenta la herencia de la canción en español (aquí y América Latina) e incluso mezclas distintas influencias de partes diferentes del mundo. ¿Qué opinas de los cantantes folk españoles de nuevo cuño que optan por hacer caligrafía de modelos foráneos? (Russian Red, Wild Honey, Bigott…) ¿Se reivindica lo suficiente nuestro bagaje?
Yo creo que tenemos suficiente identidad para agarrarnos a ella sin estridencias , pongo el ejemplo de Manel , creo que cada uno elige su camino de la mejor forma posible y los hechos demuestran que conectan  las bandas que eligen cantar con otro idioma diferente al maternal, con su público por su personalidad propia.

Las canciones de Depedro son muy visuales, evocan imágenes. ¿Cómo decidís la idea de un videoclip? ¿Cómo surge, por ejemplo, “Como el viento”?
Bueno siempre ha habido desde el principio un ancla cinematográfica en mis canciones, y cuando imagino una canción muchas veces pienso en cómo encajaría dentro de una escena. La idea de Como el Viento es completa resposabilidad de Aram, el realizador de la misma , nuestro trabajo al respecto fué elegirle a él dentro de las propuestas que nos llegaron, y creo que acertamos.

La mayor sorpresa de DePedro desde que se formó... Tener un hit, “Te sigo soñando” en Israel

Depedro actuará en el Festival Indyspensable de Villaverde el próximo viernes 3 de junio.

Por Alba Cantón.