Crítica de “Four Lions”

Cuatro musulmanes residentes en Gran Bretaña deciden convertirse en terroristas. Dos de ellos viajan a un campo de adiestramiento para kamikazes en Pakistán mientras el resto se dedica a adiestrar cuervos para que transporten bombas. Un quinto se une a su plan de realizar un ataque suicida en Occidente.

Ésta es una apuesta arriesgada que ha conseguido meterse en el bolsillo a la mayoría de críticos y no sabemos si lo hará también con el público español. De momento ya trae un premio Bafta al Mejor Nuevo Talento Británico para el director y guionista, Christopher Morris. El equipo ha sido muy valiente al hacer una comedia negra sobre un tema tan delicado como el terrorismo radical islámico que puede herir muchas sensibilidades.

Pero este filme hay que tomárselo como lo que es: una parodia sin tapujos, a la que hay que acudir dispuesto a reírse con los gags que protagonizan cinco musulmanes que quieren ser terroristas. El creador de la célula es Omar que ha convencido al simple de su hermano, Waj, a Barry, un extremista que odia a los blancos y a Fessal, obsesionado por crear bombas. A su aventura se les une Hassan, un aspirante a rapero. Con estos hilarantes personajes que no paran de cometer errores, locuras y excesos, las risas están más que aseguradas.

Lejos de ser una película antirreligiosa “Four Lions” es una crítica a lo absurdo del fundamentalismo y quienes los llevan a cabo que se dejan convencer por su ignorancia y la falta de alternativas. Todos los personajes incluidos los vecinos y policías ingleses están regidos por la idiotez, lo cual demuestra que sin ánimo de ofender a nadie, esta comedia pretende mostrar que hay que tomarse la vida con mucho sentido del humor.

Si el espectador deja los prejuicios a un lado y acude a la sala de cine dispuesto a dejarse llevar por las absurdas y cómicas situaciones en las que se ven envueltos sus protagonistas, seguro que pasan un buen rato. Y es que “Four Lions” demuestra que el humor es la mejor alternativa a la violencia.

Por Patricia Olivares.

Ficha Técnica
Dirección: Chris Morris.
Intérpretes: Riz Ahmed, Arsher Ali, Nigel Lindsay, Kayvan Novak, Adeel Akhtar, Benedict Cumberbatch, Julia Davis, Craig Parkinson, Preeya Kalidas.
Año de producción: 2010
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 94 min

 

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Una guerra que no debería haber sucedido

“La mujer que se iba a morir se llamaba Hortensia. Tenía los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. Sólo cuando la risa le llenaba la boca, se le escapaba un Ay madre mía de mi vida, que aún no había aprendido a controlar, y lo repetía casi a gritos sujetándose el vientre. Llevaba el cabello largo, anudado en una trenza que le recorría la espalda, y estaba embarazada de ocho meses“.

Así comienza La Voz Dormida, el libro de Dulce Chacón. Y así recuerda Benito Zambrano a la escritora el día que la conoció, ya en el hospital, a la mujer que aún no sabía que iba a morir. Se citó allí con ella para hablar de la adaptación de la novela y desde entonces hasta ahora han pasado casi ocho años. Dice Benito que sentía una deuda enorme con aquella mujer que tan rápido tuvo que marcharse, tenía que hacer bien la película, por ella. En honor a la maravillosa escritora y en honor a las mujeres de las que ella habla en su novela. Mujeres que realmente viven y vivieron, que lucharon tanto en la guerra como después, en las calles y las cárceles. Que callaron, que aguantaron injusticias y pérdidas. Que lloraron una España que soñaban libre y quedó separada por el odio. Una guerra que no debía de haber sucedido. Es el mensaje principal que el director y su equipo quieren señalar por encima de todo. Un rodaje intenso, en el que Zambrano se ha volcado por completo tanto en la adaptación como en la creación de atmósferas (cabe destacar el gran trabajo de la dirección de arte, muy buena adaptación del medio a la época) y en sus actores. El reparto lo componen María León e Inma Cuesta, que interpretan a las hermanas protagonistas, Tensi y Pepita; Marc Clotet (Chaqueta Negra) y Daniel Holguín. Además se percibe la compenetración de los actores tanto dentro como fuera de la pantalla. Tensi y Pepita, Inma y María, son hermanas desde el primer día. Además, reconocen, que esta aventura les ha permitido conocer a fondo la vida de las mujeres de la España de 1939. Trabajo y responsabilidad enormes ante ellas. Pero lo han sabido dominar a la perfección, e incluso María León se llevó la Concha de Plata a Mejor Actriz. (El primero de muchos, pues la actuación general es lo mejor de La Voz Dormida).

El pasado jueves me adentré en el majestuoso hotel María Cristina, pegadito al río Urumea y subí hasta la cuarta planta para realizar la entrevista al equipo de la película. Eso era un ir y venir de gente. Inma Cuesta salía de su habitación tarareando la nana (una preciosa canción compuesta especialmente para La Voz Dormida y que canta la misma actriz) y saludaba contenta a todos con los que se cruzaba. Se respiraba alegría en la cuarta planta del María Cristina. La noche anterior había sido la esperada première y no pudo ser más emocionante. El público de la gigantesca sala del Kursaal se alzó en aplausos y gritos durante más de diez minutos, desde que acabó la película hasta que Benito Zambrano y los actores cruzaron la puerta danzando sobre la alfombra roja.

Al entrar a la habitación, Marc Clotet estaba en el umbral. Quedé mirándolo, estaba muy raro sin su chaqueta Negra llevando una impecable camisa blanca, sin bigote ni gorra. Enhorabuena, le dije con una gran sonrisa. ¿Te ha gustado? Me observaba como emocionado, como después comprobé que miraban el resto de actores protagonistas y el propio Benito. Como un niño que ha preparado un regalo con cuidado y espera ansioso si al receptor le ha gustado. Es preciosa. Le respondí yo también emocionada. Y es verdad, a mí me gustó mucho, no es como dicen “otra película española más sobre la guerra civil“, es diferente. Tiene la fuerza del libro de Dulce. Es sobre las mujeres, es la voz de las mujeres que callaron y lloraron en forma de película. Además, en este país aún no se han cerrado heridas, han callado y siguen intentando callar a aquellos que piden justicia. Por eso, nunca serán suficientes las películas que traten este tema. Se expande el rumor de que “todas las películas hablan de lo mismo“ y no vemos más allá. Cada película es una historia diferente, al igual que cada detalle de la vida. Veamos la película sin más miramientos, que vivimos en el siglo de la globalización (más homogeneidad en cuanto a contenidos y contenientes no hemos visto jamás).

Por fin pude sentarme en un sofá junto a Benito Zambrano, y como un niño intentaba estar a todo. A los periodistas que entraban y salían, a los del chat de TVE que le estaban esperando, a mí cuando le dije que habíamos compartido escuela de cine. Y la energía que desbordaba. Cercanía y alegría era lo que derramaban los de La Voz Dormida. Así da gusto hacer una entrevista, ¡como en casa!

Zambrano me habló de Cuba, isla a la que sigue yendo a menudo, de hecho la banda sonora se compuso y grabó en La Habana. De acuerdo, primera pregunta. Benito, ¿qué sientes cuando lees el libro y descubres que quieres llevarlo a la narrativa cinematográfica? Mira hacia la ventana, coge aire y… El libro, lo primero, fue un descubrimiento. Descubrí una historia y una época que me parecieron increíbles. Contar una historia tan dura desde el punto de vista de las mujeres, de las que sufrieron. Esas historias individuales y humanas que hay dentro de La Voz Dormida me llegaron muy adentro. Pero sobre todo la manera en que está contada, con esa alegría de vivir, la ternura, el compromiso con la vida y con la gente, todo eso me fue enganchando. Sentí además que podría contarlo haciendo una película. El libro de Dulce Chacón me llenó, me estimuló para contar esta gran historia insertada en un momento histórico fundamental, en lo político y en lo humano.

José Saramago dijo que los libros de Dulce Chacón eran duros pero necesarios. ¿Defines así la película? Sí, es una película dura pero más dura es la realidad. Además, la cultura tiene que ser así, necesaria, porque si no, no valdría. La cultura necesita a través del arte contar las cosas de otra manera.

Benito me deja, tiene que escribir para el chat de TVE, me despido fijándome en su pulsera republicana, y se sienta en su lugar Inma Cuesta, la morena de ojos negros que interpreta a Tensi, la hermana que está encerrada en la cárcel de Ventas…(continuará).

Texto y fotos de Alba Cantón López. 


Carmen Boza: “Nunca he tenido la pretensión de vivir de la música”

Nos reunimos en la Plaza Mayor con Carmen Boza. La artista gaditana aterriza en Madrid con un primer EP muy especial, que recoge cinco de sus temas y ha sido producido por Román Méndez, de Miss Caffeina. Boza ha venido para poner frescura, ganas y talento a las salas madrileñas. Presentará “Lapislázuli” el próximo 1 de octubre en la Sala Clamores.

¿ Cómo te inicias en la música?
Hace mucho tiempo. Empecé a tocar la guitarra a los 16 años. Mi primer recuerdo de querer tocar la guitarra era cuando veía por la tele a la cantante Avril Lavigne. Iba con el monopatín, tan moderna, y yo quería ser como ella. Me compré un monopatín y todo, e iba con él por la calle sin utilizarlo ni nada…muy gracioso. Y ya me compré una guitarra y empecé a tocar. Al principio tocaba canciones de otros, veía muchos vídeos, me aprendía acordes… Estudiaba muchas horas al día.  Me pasaba las horas y los días con la guitarra. Quería tocar todo el tiempo. A cierta edad ya empecé a componer. Conocí a muchos músicos durante una época. Después estuve dos años sin tocar, por algo que me pasó hasta los 19, que me compré una nueva y volví a retomarlo. Ya era mayor, tenía otras cosas en la cabeza y empecé a escribir las cosas que me pasaban y que pensaba. La verdad es que escribía canciones bastante ñoñas, bueno un poco como ahora (risas).

¿Y qué te trae por Madrid?
Al principio dejé Cádiz  y me fui a Málaga, por amor.  Locuras que se hacen… Pero después el amor se acabó y me quedé allí en Málaga. Trabajaba de diseñadora gráfica para una empresa de material de videojuegos. Málaga fue la ciudad intermedia entre un pueblo pequeño de donde soy yo, a una ciudad más grande. Allí he conocido a mucha gente y me asenté en la música. Luego acabó mi contrato, quería cambiar de sitio y me vine para Madrid.

Lo de grabar el EP ¿en qué momento surge?
Cuando empecé  a escribir canciones en Cádiz me atreví a subirlas a Youtube. Y una de las canciones A la altura justa de tus ojos tuvo muchísimas visitas. A partir de ahí me animé y empecé a subir más canciones y vídeos. La verdad es que la calidad de los vídeos, sobre todo del audio, es bastante mala. Al principio lo grababa con el micro del ordenador y a veces incluso estaba hablando con alguien por el Messenger y sale el ruido (risas). Era muy cutre, pero al principio la música para mí algo para evadirme, aunque lo hiciera público. Después llega un momento en el que tenía ya a mucha gente siguiéndome y quería ofrecer las canciones con mejor calidad. Algo más elaborado, arreglar los temas, tocar con más músicos… Que es otra parte de hacer canciones. Ahora me he venido a Madrid y conocí a Román, el batería de Miss Cafeína. Nos conocimos tocando porque yo había tocado algunas veces con Zahara, y bueno, surgió la colaboración.

Y a Zahara entonces ¿cómo la conociste?
La conocí porque tenemos un amigo en común, que es cantautor, José Antonio Delgado, de Málaga. Y me invitaron a tocar con ellos, una pequeña colaboración, cuando estaba empezando que me hizo un montón de ilusión. Porque yo había colgado en Internet una canción tocando una canción de Zahara, Olor a Mandarinas, hacía mucho tiempo. Y ella la vio y le gustó. Cantamos la canción juntas, y fue increíble. Porque yo admiro mucho a Zahara. Me parece que es una persona que hace muy bien su trabajo…La verdad es que entre unas cosas y otras me han ofrecido muchos proyectos este año. He tenido mucha suerte porque era algo que yo no andaba buscando. Iba componiendo mis canciones poco a poco, y he tenido la suerte de haberlo colgado en internet y ver que a la gente le gustaba. Nunca he tenido prisa, pero llegó Román, vi que era el momento de hacerlo, estaba cómoda. El es el que está produciendo el EP. Estamos metiéndole muchas cosas a mis canciones, sintetizadores, midi, tiene muchas diferencias con el acústico. Cosas que se salen del dibujo banda batería. Algunos músicos de Miss Cafeína también colaboran. La verdad es que se está portando muy bien conmigo y la verdad es que las canciones son otras.

¿Influencias musicales?
Tengo muchas influencias, ya que yo no he enviado nada nuevo, y me gusta mucha gente. Este año he escuchado mucho a John Meyer. Y de España la gente que se está moviendo ahora mucho en el indie… Maga, Love of Lesbian, me gustan los más clásicos, Los Piratas. De cantautores, Zahara… escucho de todo. Zahara canta en español y es muy buena en lo que hace. Ahora son inevitables las comparaciones porque hay una gran hornada de mujerzuelas que salen con la guitarra… pero la gente es buena en lo que hace. Jorge Drexler también me gusta, el rock, también tuve mi etapa metalera…

¿Se puede vivir de la música?
Yo aún no he vivido de la música. Hay mucha gente tocando, hay mucha gente buena… Si tocas mucho y tienes buena promo a lo mejor te puedes pagar el alquiler… Internet es bueno para eso. Yo acabo de empezar así que no puedo plantearme estas cosas. No pienso que alguien nazca para algo en la vida. Algo se te da bien, lo vas haciendo y te especializas en algo. Nunca he tenido la pretensión de decir que tengo que vivir de la música. De hecho, en el colegio no me gustaban ni las clases de música. Hasta que conseguí una guitarra, la cogí y vi que me gustaba. Ahora mismo lo que quiero es hacer música, lo demás ya vendrá. Ni si quiera tengo otras aficiones. La música y ya.

Planes de futuro
No sé cuánto tiempo voy a estar en Madrid. Me vine para acá porque en Málaga ya nada me ataba, y esto ha sido como un acto de fe. Me voy de allí, dejo mi curro fijo, quería conocer otra ciudad, otro sitio… Estaré aquí hasta que me llame la naturaleza para otro sitio.

Por Paula Gómez y Alba Cantón.


Luis Ramiro divierte a la Sala Galileo inaugurando el circuito musical de otoño

El cantautor, acompañado por Juancho Guevara a la guitarra y Marino Sáiz al violín hizo disfrutar a un público muy entregado en la sala Madrileña Galileo con canciones de su segundo disco Dramas y Caballeros y su último trabajo, El mundo por delante, con el que ya ha conseguido vender casi 3.000 copias en las tiendas: “Estamos muy contentos porque en tiendas se han vendido muchos discos y a día de hoy eso es muy complicado. Al final yo creo que la gente que te sigue y los que aprecian que toquemos en directo terminan por comprarte el disco” comenta Ramiro minutos antes del concierto.

Entre monólogo y monólogo sonaron varios de sus mejores temas: Mayo de 2002, El Reloj, Te quiero y te odio…alternados con las canciones de El mundo por delante: Vagabundo millonario, Jorge I, Dices…donde Luis demostró una gran conexión con su público, que no paró de aplaudir y pasárselo en grande.

El madrileño se siente afortunado por cómo le van las cosas en una época menos próspera para el sector: “Siempre he tocado mucho y la verdad es que para la época en la que estamos no me va mal, no me puedo quejar porque tengo a mi público y luego gente nueva que termina escuchándome. De momento nos va muy bien y las salas nos lo comentan. En Madrid hay muy buenas respuestas y la verdad es que en casi todas las ciudades donde he estado he tenido público. Cada mes vamos a dos ciudades y vamos espaciando los conciertos. La clave es no parar, seguir e intentar hacer canciones que sean buenas”.

Juancho Guevara, Luis Ramiro y Marino Saínz

Ramiro presentó un nuevo tema muy íntimo y de buen gusto, que cabalga entre Madrid y Nueva York, Annie Hall y fue cerrando la noche con algunas de sus canciones más aclamadas, Romper, después del clásico bis Relocos y recuerdos, Un amor sin entrenar y terminó invitando a todo su público a subir al escenario para cantar Mañana nos casamos en Las Vegas.

El cantautor invitó al público a subir al escenario en la última canción.

Los proyectos de Luis Ramiro a corto plazo siguen en la línea de seguir dándose a conocer y continuar sin parar de tocar: “De momento no tengo un disco nuevo en mente. Hay gente que tarda mucho tiempo en escuchar tu disco y a los discos hay que darles ahora mismo vida larga, porque si sacas algo pronto, el problema es que el anterior trabajo se queda un poco atrás. Entre mi segundo disco y el tercero pasó solamente un año y medio,  entonces ahora quiero dejarlo así. Quizás en un futuro hagamos algún disco en directo con colaboraciones, pero ahora mismo pretendemos seguir tocando”.

Por Paula Gómez y Vicente Rodrigo.


Kore eda y su Milagro

Hirokazu Kore eda, uno de los directores de cine japoneses más prestigiosos del mundo, creador de obras maestras como Air Doll y Still Walking, vino a San Sebastián para presentar su preciosa Kiseki. El sábado por la noche se llevó el premio al Mejor Guión por esta película, pero antes Red Carpet tuvo la posibilidad de entrevistarlo en exclusiva. Me recibió en el hall del Hotel María Cristina junto a su intérprete. Siempre con una sonrisa en la boca, muy hablador y humilde. Es la cuarta vez que viene a San Sebastián con alguna película seleccionada, este año con dos, ni más ni menos. Además, siempre le consideran el favorito para la Concha de Oro. Este año, me comentaron, que no se marcharía hasta después de la gala donde se conocería el palmarés, para ver si así por fin podía ganar. Yo miré cómplice a la intérprete y le susurré que este año habría suerte. Me mostré muy segura, ya que hasta el momento la película era mi favorita. El listón estaba bien alto, pero finalmente se llevó el premio al Mejor Guión. Todo un honor, seguro que Kore eda está muy contento con su premio. Y es que, ¡mejor guión a una película que comenzó a rodarse sin estar este finalizado! ¡Doblemente genial!

 

1. Enhorabuena, lo primero, por su bellísima película. Quería preguntarle por el tono de Kiseki pues se trata de una historia pequeñita, algo que es una constante en su cine, nunca son historias grandes sino que se fija más en las pequeñas.

 

Es mucho más fácil para mí contar una historia pequeña que una grande. Me gusta más el estilo narrativo de las historias pequeñas porque en ellas nace un mensaje concreto. Muchas historias pequeñas llegan más al público, se sienten mucho más en general y el espectador también se siente mucho más cercano. Simplemente, me gusta más este tipo de cine. De todas formas fue en el casting donde conocí a los siete niños actores, y hasta entonces yo no tenía una idea muy clara del producto final que sería la película. Pero después de conversar con los niños descubrí muchas cosas de su carácter y supe qué quería hacer con ellos. Es muy importante hablar y conversar con los niños. Vi muy claro entonces qué es lo que quería hacer con la película.

 

2. ¿Cuál es su opinión acerca del cine de Asia en occidente? La pregunta es porque las películas asiáticas se están llevando en estos momentos todos los grandes premios de los festivales de occidente, pero después es complicado que sean distribuidas y lleguen a las taquillas. Tampoco parecen ser muy populares para el público en general.

 

Esto la verdad es que es un gran problema para nosotros. Pero además también se suma el hecho de que por ejemplo estas películas, como Uncle Boonmee que ganó en Cannes la Palma de Oro en 2010 tampoco tuvo mucho éxito en Japón. No vemos mucho cine asiático, últimamente los japoneses ven más las películas de Hollywood o las japonesas. Es una situación difícil y complicada y no sé si hay manera de resolverla. Me gustaría saber si todas la spelículas que ganen premios en los festivales tienen luego éxito siempre en las taquillas. Para un director de cine, participar en un festival no es un objetivo final, sino un comienzo. Quiero tener éxito en los festivales pero también en la taquilla. Es muy contradictorio, como ves el gusto del jurado con respecto al público. Pero en el arte siempre ha sucedido así.

 

3. En sus películas, muchas veces los niños son más adultos que los propios adultos. ¿Tiene realmente una visión tan negativa del mundo de la madurez?

Cuando era niño era muy maduro, o eso me parecía pues me pasaba el día observando y analizando a los adultos. Me creía mucho más maduro que ellos. Pero después de 40 años me he convertido en ese adulto que yo observaba de pequeño. No niego a los adultos, pero es importante señalar que en Japón no creemos en un dios concreto y por esto es muy importante aceptar las críticas. Supongo que esa es una diferencia grande con respecto a occidente. Me gusta mucho criticar a través de mis historias, mostrar y comprender otros puntos de vista.

4. En esta película, los adultos se muestran de una manera peculiar ya que ayudan a los niños en su aventura en lugar de ponerles obstáculos.

Sí, en realidad los adultos ayudan mucho a los niños en esta película, como la enfermera del colegio. En los colegios de Japón la enfermera y la bibliotecaria son muy importantes para los niños ya que confían mucho en ellas, son dos personas que no afectan a sus notas, son un espacio libre a donde ellos pueden escapar. Los abuelos también son primordiales en Kiseki, los ancianos en Japón y los niños tienen una relación muy especial. Los niños ven a los abuelos como personas a las que pueden pedir ayuda. Quizá esto en las películas de Hollywood no sea muy típico, allí siempre les ponen obstáculos a todos los héroes y protagonistas como norma de guión, pero en mi película no. Yo quería contar una aventura y que hubiera mucha gente que ayudara, luego veremos qué pasa al final.

5. Los niños que actúan, ¿hasta qué punto son conscientes de que están actuando? ¿Las indicaciones en dirección de actores son diferentes con respecto a los adultos?

 

Depende del niño. Algunos sí saben que están actuando y otros solo saben que no es real lo que pasa y se lo toman como un juego. El hermano pequeño de la película lo conocí en el casting y descubrí que a él era mejor no entregarle el guión y que podía improvisar con él todo el rato. El no sabía que estaba actuando. Por otro lado, el mayor y la niña sí que eran conscientes de estar participando en el rodaje de una película y necesitaban muchas indicaciones del director. La verdad es que me encanta el resultado que consigo y me encantaría dirigir a los adultos tal y como dirijo a los niños. Sería lo ideal para que no sientan que están actuando. Que quede lo más real posible, y es complicado. Por eso a veces llevo a los niños a las escenas de actores adultos para que, por un lado, los niños vean cómo actúan los adultos y por otro, que los mayores vean cómo lo hacen los niños. Esto me ayuda mucho.

6. Usted como director ha realizado muchísimos documentales. ¿Sigue ligado a los documentales y por eso busca tanto realismo en sus ficciones?

Tiene razón. He hecho muchos documentales y además esta película también puede parecerlo. Puede ser porque los niños improvisan. Tenía un guión pero no estaba cerrado, por eso parece tan real.

7. Sus películas siempre retratan algo muy japonés, tanto Hanna como Still Walking son un retrato de la sociedad japonesa con mucho detalle. Sin embargo, se entiende muy bien en una cultura tan diferente como en Europa, ¿Por qué empatizamos tan bien con sus películas?

En Still Walking yo estaba rodando pensando en mi madre, pero no quería describir una imagen típica de la madre japonesa. No sé si me salió así, porque recuerdo haber comentado esto con un extranjero que había visto la película y me dijo que la película era muy japonesa. Al final, todos me dijeron que era la típica mujer de Japón. Desde entonces ya no sé diferenciar entre lo doméstico y lo internacional. En Kiseki sólo me he cerciorado de que el público en general entienda a los niños, que piensen en ellos, en el presente y en el futuro.

8. Esta película es diferente porque aunque habla de la comúnmente persecución de los sueños, se enseña a que hay que renunciar a ciertas cosas.

Para mí la madurez llega cuando nos enteramos de que el mundo y las cosas no van a ser como queremos. No todos los deseos se cumplen. Así nos convertimos en adultos. Este es un paso muy importante para los niños. Pero crecer, ya es un milagro.

Fotos y Texto Alba Cantón

 

 

 


Las oficinas de Dios

A un centro de planificación familiar llegan mujeres de todas las edades, razas y estatus social para buscar ayuda de profesionales que les escuchen, les aconsejen y les den soluciones a sus problemas. A la joven Djamila le gustaría tomar la píldora, a Zoé su madre le da preservativos pero no la comprende, Nedjma esconde su píldora fuera de casa porque su madre le registra y a María Ángela le gustaría saber de quién está embarazada.

“Las oficinas de Dios” está a medio camino entre el cine de ficción y el documental, y es que todas las historias que aparecen en ella están basadas en hechos reales, y en casos concretos, que han vivido los profesionales de los centros de planificación.

Estos lugares se convirtieron, a principios de los años sesenta, en espacios de libertad reivindicados por los movimientos feministas. Un entorno en el que las mujeres tuvieran la edad que tuvieran y vinieran de donde vinieran se sintieran comprendidas y atendidas. Expertas en temas de sexo y todo lo que conlleva (embarazos, métodos anticonceptivos y abortivos, etc) que transmitían su saber y sus conocimientos a personas que realmente necesitan ayuda.

Anne, Denise, Marta, Yasmine y Milena son las consejeras en este centro que lucha por la libertad sexual y el derecho de las mujeres para elegir lo que quieren hacer con su vida y con su cuerpo. Un lugar al que acuden chicas, en su mayoría jóvenes, en busca de respuestas y sobre todo con la necesidad de ser escuchadas a falta de apoyo por parte de sus familias.

Esta película carece de un hilo argumental, ya que es un compendio de testimonios que son reales en el contenido pero no en la forma. La directora escogió algunas historias entre las muchas que escuchó tanto de consejeras como de víctimas. Para representar a las primeras eligió a actrices reconocidas del cine francés y para las segundas, se decantó por no profesionales.

Este semi-documental muestra una realidad complicada a la que se tienen que enfrentar las mujeres pero lo hace de tal manera que siempre hay una luz al final del camino, una solución a cada problema.

Por Patricia Olivares.

Ficha Técnica

Dirección: Claire Simon.
térpretes: Natalie Baye, Anne Alvaro, Michel Boujenah, Rachida Brakni e Isabelle Carré.
Año de producción: 2008.
Nacionalidad: Francia-Bélgica
Duración: 122 min



Cada uno tiene sus pequeñas historias

Wang Xiaoshuai, el director chino de La Bicicleta de Pekín, Shanghai Dreams, In Love we Trust y Chongqing Blues, entre otras ha estado en el Festival de San Sebastián para presentar su último largometraje, 11 Flowers. La película, según dice muy autobiográfica, cuenta la historia de un niño, de su familia, de sus amigos y de un suceso que cambia la vida de un pueblo durante unos días. Un año antes de la muerte de Mao ZeDong y de que finalizara la Revolución Cultural, en la que fue la provincia más pobre de China, Guizhou, él tenía 11 años.

11 Flores es la historia de la educación de la familia y de los profesores, de los deseos de los niños, de la belleza de la pintura, los paisajes de la China interior y de la inocencia. Es una historia pequeña dentro de un contexto muy complejo y a la vez muy amplio. Wang Han quiere que su madre le cosa una camisa ya que le han designado en la escuela el que debe liderar los ejercicios físicos de la clase. Su padre, por otro lado, que vuelve a casa para el fin de semana intenta mostrarle a su hijo la belleza de la pintura. Le muestra que este arte le hará ser una persona independiente y libre. A su vez en el pueblo sucede un asesinato y el asesino le arrebatará la camisa nueva a Wang Han mientras él está en el río con sus amigos. Paisajes del bosque húmedo de China preciosos, trazos grises y verdes, magistral actuación de los niños y los lienzos, hacen de esta película de una gran sensibilidad y belleza. Como sólo sabe hacerlo Wang Xiaoshuai. Hemos estado conversando con él en el Hotel María Cristina para preguntarle por los secretos de su cine.

1. Enhorabuena por la película Wang. Es preciosa. Tengo entendido que inició sus estudios en pintura cuando a los 18 años se marchó a estudiar a Beijing. ¿Cómo fue que después cambió de arte? ¿Es por esto que la película es muy autobiográfica?

Eso es cierto. Cuando era pequeño mi padre me obligaba a pintar, tal como sucede con el padre y el hijo en la película. Mi padre pensaba que pintar es un oficio con el que más adelante me podría buscar la vida de forma independiente. Sólo le tuve a él de pequeño como profesor de pintura, después conseguí entrar a un instituto de pintores y fue entonces cuando me dí cuenta de que no me gustaba pintar y que incluso había mucha gente que pintaba mucho mejor que yo. Me gustaba mucho más el teatro y actuar. No quería quedarme con cuadros pequeñitos, sino que quería contar historias más grandes. Mi padre además de pintor también era actor y yo solía ir de pequeño al teatro para ver cómo actuaba. Imagino que esto me inspiró mucho a seguir mis pasos. En 1985 abrieron la Academia de Cine de Beijing, yo estaba allí viviendo y probé para entrar allí y llegar a ser un director. Y lo he conseguido.

2. (Y menos mal, pensé yo) Quería hablar de tus comienzos, tus inicios como director de cine amateur. The Days fue una película que rodaste durante los fines de semana con tus amigos. ¿Qué cosas han cambiado hasta ahora? ¿Cuál es el camino y el proceso de Wang Xiaoshuai desde entonces hasta ahora?

En general mis películas hablan sobre las personas, son historias pequeñas y eso no ha cambiado desde el principio. En algunas he enfocado más a las personas adultas y en otras a los niños, siempre he buscado distintos tipos de personas. Pero en líneas generales ha sido siempre sobre personas y eso no ha cambiado. En concreto, 11 Flowers y Shanghai Dreams son películas que realmente quería hacer por motivos personales. No me importaba si tenía recursos o no, si lo podía hacer de manera grande o pequeña, cuando he podido hacerlas las he hecho porque he contado mi propia experiencia y quería que las personas lo conocieran. Shanghai Dreams fue seleccionada en Cannes en 2005 y ésta en el Festival de San Sebastián.

3. Admiro especialmente su trabajo como director en crear atmósferas. En Chongqing Blues y en La Bicicleta de Beijing muestra muy bien la vida de una ciudad, es un retrato de las ciudades de China y de su sociedad. ¿Cómo se inspira Wang Xiaoshuai para crear esto en la pantalla y cómo trabaja con sus Directores de Fotografía?

La verdad es que el Director de Foto de ésta película y de Chongqing Blues es el mismo. Somos los dos muy parecidos, nos gustan las mismas historias y las mismas maneras de contar las cosas. En Chongqing Blues reconstruimos muchos ambientes de la propia ciudad, aunque también rodamos por las calles de la ciudad. En 11 Flowers fue quizá más fácil, la fábrica ya estaba abandonada, la reconstruimos según la investigación que hicimos sobre la época, vimos muchísimas fotos e intentamos que todo fuera lo más cercano posible a lo que fue la realidad. Pero era un sitio más pequeño que Chongqing, el bosque también dio mucho juego.

4. ¿Qué supuso para usted ganar en la Berlinale, el Oso de Plata con La Bicicleta de Beijing?

Me afectó muchísimo ya que por fin pude comercializar mi película tanto fuera como dentro de China. Al principio tuve muchos problemas con esta película dentro de mi país, pero la gente me llegó a conocer de una forma u otra.

5. ¿Qué opina de internet y de cómo afectan las nuevas tecnologías a los futuros cineastas en China y en todo el mundo?

Internet afecta al cine notablemente. Ahora se crean muchas películas, muchos cortometrajes y la gente los publica simplemente en internet. El problema es que no puede tratarse de películas muy largas y existe el problema de la banda ancha para subirlo en muchos lugares. Lo bueno, la publicidad que se hace si se trata de un trabajo bueno. En el futuro será una herramienta primordial para los cineastas, y ahora mismo una oportunidad enorme para los directores jóvenes.

6. Nos ha encantado especialmente el trabajo de los niños en la película. Nos gustaría conocer cómo llegó a ellos a través del cásting y cómo trabajó durante el rodaje del largometraje.

Ahora mismo en China se están rodando muchas películas y telenovelas. Por eso es que hay muchos niños actores profesionales en estos momentos. Hicimos un casting contando con las empresas de representantes de los mejores actores de China y los elegimos enseguida. Sobre todo al niño gordito (por el que le preguntamos especialmente, es un amor) se desmarcaba por lo bien que lo hacía y fue fácil escogerlos. En general tuve mucha suerte, no tenían miedo a actuar y además ya contaban con mucha experiencia.

7. Si el niño protagonista, Wang Han, se despertara hoy en día, ¿cómo vería el mundo?

Ahora mismo jamás hubiera imaginado que podría tener su propio coche, ni su propia casa. No podría imaginarse apenas nada de lo que tenemos ahora.

Xie xie ni, Wang Xiaoshuai, un placer poder entrevistarle.

Foto y texto Alba Cantón

Agradecimiento especial para VaDeCine.es y Mario Sáez