Le Skylab y Kiseki, han llegado los peliculones a San Sebastián

Seguimos en el festival, viendo películas y viajando. Además, mañana entrevistaremos al director de Kiseki, Kore Eda (I wish, Milagro) y el jueves a Benito Zambrano, realizador de La Voz Dormida, ambos presentando películas que compiten por la Concha de Oro.


Una propuesta interesante son las retrospectivas especiales del Festival de San Sebastián, una de ellas es Sombras Digitales donde se recoge lo mejor del cine independiente chino que se está creando en la actualidad. 

Comedia. Y no es habitual ver una comedia china, al menos aquí en occidente. Nos llegan siempre los dramas y las películas históricas, por eso fue sorprendente encontrarme con la gran Crazy Stone. Toda una experiencia visual. Dicen las críticas que el gran éxito en China fue debido a lo desternillante que es durante la hora y media de duración del metraje, pero aquí comenzó y nadie se reía. Después se fue animando la gente  y al final de la película ya casi todo el mundo cayó rendido a los locos de la piedra de jade y sus movidas, pero costó lo suyo.  Merece la pena. Parece que fue rodada entre amigos y sin darle demasiada importancia, humor absurdo y situaciones extravagantes. Lo único que la mujer lleva un papel de sumisa y pasiva, pero se le puede perdonar al tratarse de una propuesta diferente en general. Y es bonito ver Chongqing desde esta perspectiva, el funicular, el gris del cielo y de los rascacielos… la sociedad china, y su idiosincrasia, descubrir que aunque se animen con el cine negro ellos son diferentes, no copian a nadie. Sobreviven a pesar de todo y se reinventan a sí mismos todos los días en todos los aspectos.

La primera película que vi de la Sección Oficial que compite por el premio es Le Skylab, de la actriz francesa Julie Delpy. Y es que esta mujer polifacética puede con todo, es la cuarta película que también protagoniza, pero esta vez atreviéndose a dirigir una historia llena de personajes. La historia comienza en la actualidad, en el inicio de un viaje en tren en familia y el enfado que les supone que ningún viajero les ceda el asiento para que puedan viajar juntos. Comienza con una pequeña crítica a la sociedad en general y a la francesa en especial, fiel al estilo Delpy. Además, situación que desgraciadamente sucede a menudo en esta nuestra época. Y con sólo esto la protagonista se sienta para emprender su viaje pero se va más allá y regresa a finales de los años 70, a rememorar sus vacaciones en la Bretagne en familia. Y Delpy nos proporciona una atmósfera especial, nos hace viajar a todos a nuestra propia infancia, al calor familiar y nos hace uno más de esta estrambótica familia. Y lo hace genial porque la película es simplemente pasar dos días en una casa llena de gente en el campo de la Bretagne , y que el espectador forme parte de las conversaciones de los adultos, se vuelva un niño cuando alguien cuenta un cuento en el coche, nos vamos a de guateque con los niños que entran en la adolescencia y casi nos ponemos a bailar con ellos. Y, por supuesto, en una cena en familia nunca falta una discusión verbal sobre política. Delpy lo da todo, inmortaliza un fin de semana de los de antes, cuando los trenes tardaban mucho y la información no llegaba de todas partes. La sala estaba llena de periodistas que disfrutamos, nos reímos, algunos incluso cantaban y lo mejor fue al acabar la película, la sensación que dejó. El ambiente que creó, las caras alegres y miradas cómplices que había entre todos por haber sido de los primeros testigos en poder ver esa maravilla. No creo que gane pero para mí ya es mi favorita de este festival. Muy grande la Delpy.

Después me fui de viaje a Japón con Hirokazu Kore eda y su Kiseki, Milagro. Una historia preciosa también sobre familia y dos hermanos que viven separados y quieren que suceda el milagro para que la familia vuelva a vivir junta. Los dos niños actores son muy especiales, de hecho, el guión en un principio estaba pensado para que fueran un niño y una niña, pero Kore eda ha reconocido que al conocer a los hermanos Maeda cambió el guión para que fueran ellos precisamente. Director especialista en rodaje con niños, sabe mostrar como nadie y con una sensibilidad extrema sus historias y mensajes. Se les ha visto muy afables y simpáticos a los tres esta mañana en la rueda de prensa. Los niños han afirmado que han estado muy a gusto trabajando con Kore eda porque se sentaba a hablar con ellos, les dejaba improvisar y preparaban de una manera sencilla los papeles para la película. Kiseki habla de los sueños, de los deseos, de la fuerza que nos mueve a lograr nuestras metas y luchar por ello. Toda una lección de los niños a los adultos sobre la vida. Ha gustado muchísimo y dicen que puede ser la ganadora del festival. Es la cuarta vez que Kore eda participa y aún no ha tenido la suerte de llevarse nada. Mañana vamos a tener la suerte de entrevistarle en exclusiva. 

La historia comienza con un rumor, el día que se inaugure la nueva línea Kyushu, el “shinkansen” (tren bala) Tsubame irá hacia el Sur desde Hakata, y el Sakura irá hacia el Norte desde Kagoshima. Dicen que basta con estar ahí en el momento en que los dos trenes se crucen para que un deseo se haga realidad.

Koichi, de 12 años, necesita un milagro. Su hermano pequeño vive lejos y quiere que vuelvan a ser una familia. Sus padres se han divorciado: Koichi vive con su madre y sus abuelos en Kagoshima, mientras que su padre y su hermano están en Fukuoka. Los dos hermanos traman un plan en el que deben participar amigos, parientes y las personas que les rodean. Esperan que haya un milagro.

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