Cada uno tiene sus pequeñas historias

Wang Xiaoshuai, el director chino de La Bicicleta de Pekín, Shanghai Dreams, In Love we Trust y Chongqing Blues, entre otras ha estado en el Festival de San Sebastián para presentar su último largometraje, 11 Flowers. La película, según dice muy autobiográfica, cuenta la historia de un niño, de su familia, de sus amigos y de un suceso que cambia la vida de un pueblo durante unos días. Un año antes de la muerte de Mao ZeDong y de que finalizara la Revolución Cultural, en la que fue la provincia más pobre de China, Guizhou, él tenía 11 años.

11 Flores es la historia de la educación de la familia y de los profesores, de los deseos de los niños, de la belleza de la pintura, los paisajes de la China interior y de la inocencia. Es una historia pequeña dentro de un contexto muy complejo y a la vez muy amplio. Wang Han quiere que su madre le cosa una camisa ya que le han designado en la escuela el que debe liderar los ejercicios físicos de la clase. Su padre, por otro lado, que vuelve a casa para el fin de semana intenta mostrarle a su hijo la belleza de la pintura. Le muestra que este arte le hará ser una persona independiente y libre. A su vez en el pueblo sucede un asesinato y el asesino le arrebatará la camisa nueva a Wang Han mientras él está en el río con sus amigos. Paisajes del bosque húmedo de China preciosos, trazos grises y verdes, magistral actuación de los niños y los lienzos, hacen de esta película de una gran sensibilidad y belleza. Como sólo sabe hacerlo Wang Xiaoshuai. Hemos estado conversando con él en el Hotel María Cristina para preguntarle por los secretos de su cine.

1. Enhorabuena por la película Wang. Es preciosa. Tengo entendido que inició sus estudios en pintura cuando a los 18 años se marchó a estudiar a Beijing. ¿Cómo fue que después cambió de arte? ¿Es por esto que la película es muy autobiográfica?

Eso es cierto. Cuando era pequeño mi padre me obligaba a pintar, tal como sucede con el padre y el hijo en la película. Mi padre pensaba que pintar es un oficio con el que más adelante me podría buscar la vida de forma independiente. Sólo le tuve a él de pequeño como profesor de pintura, después conseguí entrar a un instituto de pintores y fue entonces cuando me dí cuenta de que no me gustaba pintar y que incluso había mucha gente que pintaba mucho mejor que yo. Me gustaba mucho más el teatro y actuar. No quería quedarme con cuadros pequeñitos, sino que quería contar historias más grandes. Mi padre además de pintor también era actor y yo solía ir de pequeño al teatro para ver cómo actuaba. Imagino que esto me inspiró mucho a seguir mis pasos. En 1985 abrieron la Academia de Cine de Beijing, yo estaba allí viviendo y probé para entrar allí y llegar a ser un director. Y lo he conseguido.

2. (Y menos mal, pensé yo) Quería hablar de tus comienzos, tus inicios como director de cine amateur. The Days fue una película que rodaste durante los fines de semana con tus amigos. ¿Qué cosas han cambiado hasta ahora? ¿Cuál es el camino y el proceso de Wang Xiaoshuai desde entonces hasta ahora?

En general mis películas hablan sobre las personas, son historias pequeñas y eso no ha cambiado desde el principio. En algunas he enfocado más a las personas adultas y en otras a los niños, siempre he buscado distintos tipos de personas. Pero en líneas generales ha sido siempre sobre personas y eso no ha cambiado. En concreto, 11 Flowers y Shanghai Dreams son películas que realmente quería hacer por motivos personales. No me importaba si tenía recursos o no, si lo podía hacer de manera grande o pequeña, cuando he podido hacerlas las he hecho porque he contado mi propia experiencia y quería que las personas lo conocieran. Shanghai Dreams fue seleccionada en Cannes en 2005 y ésta en el Festival de San Sebastián.

3. Admiro especialmente su trabajo como director en crear atmósferas. En Chongqing Blues y en La Bicicleta de Beijing muestra muy bien la vida de una ciudad, es un retrato de las ciudades de China y de su sociedad. ¿Cómo se inspira Wang Xiaoshuai para crear esto en la pantalla y cómo trabaja con sus Directores de Fotografía?

La verdad es que el Director de Foto de ésta película y de Chongqing Blues es el mismo. Somos los dos muy parecidos, nos gustan las mismas historias y las mismas maneras de contar las cosas. En Chongqing Blues reconstruimos muchos ambientes de la propia ciudad, aunque también rodamos por las calles de la ciudad. En 11 Flowers fue quizá más fácil, la fábrica ya estaba abandonada, la reconstruimos según la investigación que hicimos sobre la época, vimos muchísimas fotos e intentamos que todo fuera lo más cercano posible a lo que fue la realidad. Pero era un sitio más pequeño que Chongqing, el bosque también dio mucho juego.

4. ¿Qué supuso para usted ganar en la Berlinale, el Oso de Plata con La Bicicleta de Beijing?

Me afectó muchísimo ya que por fin pude comercializar mi película tanto fuera como dentro de China. Al principio tuve muchos problemas con esta película dentro de mi país, pero la gente me llegó a conocer de una forma u otra.

5. ¿Qué opina de internet y de cómo afectan las nuevas tecnologías a los futuros cineastas en China y en todo el mundo?

Internet afecta al cine notablemente. Ahora se crean muchas películas, muchos cortometrajes y la gente los publica simplemente en internet. El problema es que no puede tratarse de películas muy largas y existe el problema de la banda ancha para subirlo en muchos lugares. Lo bueno, la publicidad que se hace si se trata de un trabajo bueno. En el futuro será una herramienta primordial para los cineastas, y ahora mismo una oportunidad enorme para los directores jóvenes.

6. Nos ha encantado especialmente el trabajo de los niños en la película. Nos gustaría conocer cómo llegó a ellos a través del cásting y cómo trabajó durante el rodaje del largometraje.

Ahora mismo en China se están rodando muchas películas y telenovelas. Por eso es que hay muchos niños actores profesionales en estos momentos. Hicimos un casting contando con las empresas de representantes de los mejores actores de China y los elegimos enseguida. Sobre todo al niño gordito (por el que le preguntamos especialmente, es un amor) se desmarcaba por lo bien que lo hacía y fue fácil escogerlos. En general tuve mucha suerte, no tenían miedo a actuar y además ya contaban con mucha experiencia.

7. Si el niño protagonista, Wang Han, se despertara hoy en día, ¿cómo vería el mundo?

Ahora mismo jamás hubiera imaginado que podría tener su propio coche, ni su propia casa. No podría imaginarse apenas nada de lo que tenemos ahora.

Xie xie ni, Wang Xiaoshuai, un placer poder entrevistarle.

Foto y texto Alba Cantón

Agradecimiento especial para VaDeCine.es y Mario Sáez


					
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