Kore eda y su Milagro

Hirokazu Kore eda, uno de los directores de cine japoneses más prestigiosos del mundo, creador de obras maestras como Air Doll y Still Walking, vino a San Sebastián para presentar su preciosa Kiseki. El sábado por la noche se llevó el premio al Mejor Guión por esta película, pero antes Red Carpet tuvo la posibilidad de entrevistarlo en exclusiva. Me recibió en el hall del Hotel María Cristina junto a su intérprete. Siempre con una sonrisa en la boca, muy hablador y humilde. Es la cuarta vez que viene a San Sebastián con alguna película seleccionada, este año con dos, ni más ni menos. Además, siempre le consideran el favorito para la Concha de Oro. Este año, me comentaron, que no se marcharía hasta después de la gala donde se conocería el palmarés, para ver si así por fin podía ganar. Yo miré cómplice a la intérprete y le susurré que este año habría suerte. Me mostré muy segura, ya que hasta el momento la película era mi favorita. El listón estaba bien alto, pero finalmente se llevó el premio al Mejor Guión. Todo un honor, seguro que Kore eda está muy contento con su premio. Y es que, ¡mejor guión a una película que comenzó a rodarse sin estar este finalizado! ¡Doblemente genial!

 

1. Enhorabuena, lo primero, por su bellísima película. Quería preguntarle por el tono de Kiseki pues se trata de una historia pequeñita, algo que es una constante en su cine, nunca son historias grandes sino que se fija más en las pequeñas.

 

Es mucho más fácil para mí contar una historia pequeña que una grande. Me gusta más el estilo narrativo de las historias pequeñas porque en ellas nace un mensaje concreto. Muchas historias pequeñas llegan más al público, se sienten mucho más en general y el espectador también se siente mucho más cercano. Simplemente, me gusta más este tipo de cine. De todas formas fue en el casting donde conocí a los siete niños actores, y hasta entonces yo no tenía una idea muy clara del producto final que sería la película. Pero después de conversar con los niños descubrí muchas cosas de su carácter y supe qué quería hacer con ellos. Es muy importante hablar y conversar con los niños. Vi muy claro entonces qué es lo que quería hacer con la película.

 

2. ¿Cuál es su opinión acerca del cine de Asia en occidente? La pregunta es porque las películas asiáticas se están llevando en estos momentos todos los grandes premios de los festivales de occidente, pero después es complicado que sean distribuidas y lleguen a las taquillas. Tampoco parecen ser muy populares para el público en general.

 

Esto la verdad es que es un gran problema para nosotros. Pero además también se suma el hecho de que por ejemplo estas películas, como Uncle Boonmee que ganó en Cannes la Palma de Oro en 2010 tampoco tuvo mucho éxito en Japón. No vemos mucho cine asiático, últimamente los japoneses ven más las películas de Hollywood o las japonesas. Es una situación difícil y complicada y no sé si hay manera de resolverla. Me gustaría saber si todas la spelículas que ganen premios en los festivales tienen luego éxito siempre en las taquillas. Para un director de cine, participar en un festival no es un objetivo final, sino un comienzo. Quiero tener éxito en los festivales pero también en la taquilla. Es muy contradictorio, como ves el gusto del jurado con respecto al público. Pero en el arte siempre ha sucedido así.

 

3. En sus películas, muchas veces los niños son más adultos que los propios adultos. ¿Tiene realmente una visión tan negativa del mundo de la madurez?

Cuando era niño era muy maduro, o eso me parecía pues me pasaba el día observando y analizando a los adultos. Me creía mucho más maduro que ellos. Pero después de 40 años me he convertido en ese adulto que yo observaba de pequeño. No niego a los adultos, pero es importante señalar que en Japón no creemos en un dios concreto y por esto es muy importante aceptar las críticas. Supongo que esa es una diferencia grande con respecto a occidente. Me gusta mucho criticar a través de mis historias, mostrar y comprender otros puntos de vista.

4. En esta película, los adultos se muestran de una manera peculiar ya que ayudan a los niños en su aventura en lugar de ponerles obstáculos.

Sí, en realidad los adultos ayudan mucho a los niños en esta película, como la enfermera del colegio. En los colegios de Japón la enfermera y la bibliotecaria son muy importantes para los niños ya que confían mucho en ellas, son dos personas que no afectan a sus notas, son un espacio libre a donde ellos pueden escapar. Los abuelos también son primordiales en Kiseki, los ancianos en Japón y los niños tienen una relación muy especial. Los niños ven a los abuelos como personas a las que pueden pedir ayuda. Quizá esto en las películas de Hollywood no sea muy típico, allí siempre les ponen obstáculos a todos los héroes y protagonistas como norma de guión, pero en mi película no. Yo quería contar una aventura y que hubiera mucha gente que ayudara, luego veremos qué pasa al final.

5. Los niños que actúan, ¿hasta qué punto son conscientes de que están actuando? ¿Las indicaciones en dirección de actores son diferentes con respecto a los adultos?

 

Depende del niño. Algunos sí saben que están actuando y otros solo saben que no es real lo que pasa y se lo toman como un juego. El hermano pequeño de la película lo conocí en el casting y descubrí que a él era mejor no entregarle el guión y que podía improvisar con él todo el rato. El no sabía que estaba actuando. Por otro lado, el mayor y la niña sí que eran conscientes de estar participando en el rodaje de una película y necesitaban muchas indicaciones del director. La verdad es que me encanta el resultado que consigo y me encantaría dirigir a los adultos tal y como dirijo a los niños. Sería lo ideal para que no sientan que están actuando. Que quede lo más real posible, y es complicado. Por eso a veces llevo a los niños a las escenas de actores adultos para que, por un lado, los niños vean cómo actúan los adultos y por otro, que los mayores vean cómo lo hacen los niños. Esto me ayuda mucho.

6. Usted como director ha realizado muchísimos documentales. ¿Sigue ligado a los documentales y por eso busca tanto realismo en sus ficciones?

Tiene razón. He hecho muchos documentales y además esta película también puede parecerlo. Puede ser porque los niños improvisan. Tenía un guión pero no estaba cerrado, por eso parece tan real.

7. Sus películas siempre retratan algo muy japonés, tanto Hanna como Still Walking son un retrato de la sociedad japonesa con mucho detalle. Sin embargo, se entiende muy bien en una cultura tan diferente como en Europa, ¿Por qué empatizamos tan bien con sus películas?

En Still Walking yo estaba rodando pensando en mi madre, pero no quería describir una imagen típica de la madre japonesa. No sé si me salió así, porque recuerdo haber comentado esto con un extranjero que había visto la película y me dijo que la película era muy japonesa. Al final, todos me dijeron que era la típica mujer de Japón. Desde entonces ya no sé diferenciar entre lo doméstico y lo internacional. En Kiseki sólo me he cerciorado de que el público en general entienda a los niños, que piensen en ellos, en el presente y en el futuro.

8. Esta película es diferente porque aunque habla de la comúnmente persecución de los sueños, se enseña a que hay que renunciar a ciertas cosas.

Para mí la madurez llega cuando nos enteramos de que el mundo y las cosas no van a ser como queremos. No todos los deseos se cumplen. Así nos convertimos en adultos. Este es un paso muy importante para los niños. Pero crecer, ya es un milagro.

Fotos y Texto Alba Cantón

 

 

 

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