¡Entrevistamos a Fernando Tejero y a Ernesto Alterio!

En la presentación de “El sueño de Iván” tuvimos la suerte de poder charlar con dos de los actores más importantes de nuestro país: Fernando Tejero y Ernesto Alterio. En esta película son Toribio y Gallardo, dos periodistas deportivos encargados de retransmitir los partidos de fútbol. Una colaboración especial para estar presentes en esta comedia familiar de Roberto Santiago. 

Ambos actores colaboran en El sueño de Iván

FERNANDO TEJERO: “Es mucho más complicado hacer reír que hacer llorar”

La sencillez que desprende este actor cordobés es innegable. Vaqueros, camisa blanca, flequillo tapándole ligeramente los ojos, barba y una sonrisa desde el principio hasta el final de la entrevista. Su ligero acento andaluz y la forma pausada de contestar a las preguntas extendiéndose en sus respuestas y contándome anécdotas y confesiones personales demuestran su simpatía y sensibilidad. Fernando Tejero es tan encantador como parece, así que es difícil que defraude a nadie. Esto es lo que nos contó.

Vosotros tuvisteis un rodaje separado del resto ¿Cómo ha ido?
Fue muy por separado. Comentar un partido de fútbol sin realmente estar viendo el partido era muy complicado. Estábamos en un plató con un croma verde y lo que teníamos era unas marcas con unas cintas adhesivas y un técnico que intentaba indicarnos por dónde iba el balón. Y a veces era complicado porque Ernesto miraba a un sitio y yo a otro. Fueron tres días de rodaje intensos. Había una localización que era un piso y dos platós distintos. Estuvimos Ernesto y yo y cámaras, luces y acción.

¿Cómo surgió esta colaboración con Roberto Santiago?
Yo creo que soy como su actor fetiche. El tiene seis películas y yo he hecho cuatro. Roberto me llama y me dice que no hay un personaje prota para mí pero quiere que esté en la película. Yo dudo mucho porque estoy terminando de rodar “Cinco metros cuadrados” y enseguida me ponía con otra. Sinceramente, lo que me terminó de convencer fue que el otro lo iba a hacer Ernesto. Los dos teníamos ganas de volver a trabajar juntos, después de aquella mítica pareja de “Días de fútbol” nadie nos había ofrecido nada. Hay algún proyecto arriesgado de Ernesto y mío pero todavía no ha salido, para hacer de una pareja gay pero el cine español está tan mal que cuesta mucho sacar un proyecto adelante. Tuvimos poco tiempo de ensayo pero había ganas y química. Yo creo que lo hicimos muy de corazón, a mí me tocó hacer el serio y a él el más excéntrico. Para mí era un reto porque era la primera vez que hacía de “el serio”. Nos reímos mucho. El primer día de rodaje el equipo técnico se “meaba”. Tanto fue así que Roberto nos escribió 25 páginas más para el día siguiente.

Ya trabajaste con Roberto en “El penalti más largo del mundo”, entre otras y con Ernesto en “Días de Fútbol”, ¿es más fácil trabajar con antiguos compañeros?
Si por supuesto porque hay unos códigos y una forma de entendimiento. Aunque yo trabajé en un par de secuencias de una película con Lola Dueñas que es íntima amiga mía y no hubo suficiente conexión. Por eso queremos volver a trabajar juntos. Otro ejemplo es que yo trabajo con Malena (Alterio) y con Ernesto maravillosamente pero tengo mucha más química con Malena, pero no por nada sino porque son distintas formas de trabajar. Pero si encima de tener química con una persona es tu amiga, bienvenido sea. Eso es importante sobre todo en el teatro porque el cine son un par de meses pero en el teatro si haces una gira es muy importante tener química en el escenario y luego que te lleves bien fuera porque se convierte en tu familia.

He leído que no te gusta mucho el fútbol, pero ya has hecho varias películas en las que si lo parece (Días de fútbol, El penalti más largo del mundo, El sueño de Iván), ¿no has cogido algo de afición?
Me gusta mucho más que antes pero es que cuando era pequeño, mi mejor amigo (que nos asesoró para Días de fútbol) que era entrenador me llevaba a los partidos de tercera regional por los pueblos de Córdoba. Yo veía tanta violencia y fanatismo, veía que los árbitros tenían que ir con la policía porque les tiraban de todo. Y a mí todo lo que tenga una connotación violenta me produce mucho rechazo. No comulgaba con el fútbol en absoluto y gracias al cine y su misteriosa magia me va interesando un poco más. Jamás pensé que vería solo en mi casa un partido y el último partido Madrid-Barça lo vi y eso ya es un paso agigantado. Además hay una parte del fútbol que no me gusta y es que yo me alegro mucho que España gane el Mundial pero eso de toda la gente en la calle, esa efusividad pienso: ¿por qué no ponen ese empeño en otras cosas que son realmente importantes?

¿Es más complicado hacer reír que llorar?
Sin ninguna duda. Es cierto que es igualmente difícil hacer un drama que una comedia. Pero por otro lado, entre hacer bien una buena comedia o un buen drama es mucho más difícil lo primero. Pero al igual que la vida, desgraciadamente nos pone más tragedias y estamos más sensibles de cara al drama. Tu pones en una película un niño desnutrido en la calle pidiendo y una música de violín por detrás y lloras seguro. Sin embargo, hacer reír cuesta muchísimo. De hecho, creo que entre las mejores películas de la historia del cine seguramente la mitad o más son comedia (El apartamento, Con faldas y a lo loco). Y aquí hay comedias maravillosas que están en la historia del cine español como obras de arte: Plácido, El verdugo. Sin embargo la comedia es la hermana menor del cine, está mucho menos valorada. Yo acabo de hacer un drama (Cinco metros cuadrados) por el que me están llegando buenas críticas, por el que me llevé la Biznaga de Plata en Málaga y se está comentando que me van a nominar a un Goya y sin embargo me ha costado menos hacer el drama que una comedia.

Vaya cambio de este papel al de tu personaje en “Cinco metros cuadrados
El personaje de “Cinco metros cuadrados” es de los que se te quedan un ratito instalado. Es un tío normal que las únicas pretensiones que tiene en la vida son tener un trabajo, una familia, un piso y ser feliz y unos corruptos degenerados le truncan la vida. Me entrevisté con mucha gente que le había pasado eso y me tragué su dolor, sobre todo el de un chaval que hablé con él y pensé “este es el protagonista de la película”. El chaval se derrumbó llorando y yo me puse a llorar con él. Cada día cuando iba a rodar le tenía en la cabeza. Desgraciadamente es uno de los miles de casos que han pasado, pasan y me temo que seguirán pasando. Yo utilizaba una colonia especial para ese personaje, bueno para casi todos. Pienso en una colonia, me ducho, me la pongo, me hago el peinado del personaje y como que ya hay parte del personaje en mí.
Cuando acabé Cinco metros cuadrados me cambiaron el look y me puse a rodar esta y luego otra comedia. También en la vida uno pasa de la comedia al drama con mucha facilidad. Con lo cual la vida es una tragicomedia. La vida yo creo que es un poco el cine.

¿Qué proyectos tienes ahora?
Tengo que estrenar Cinco metros cuadrados, luego la de Alex de la Iglesia “La chispa de la vida” y una producción argentina con Ricardo Darín y Diego Peretti que se llama Fuera de juego. Y estoy decidiéndome entre dos obras de teatro y dos proyectos de televisión. Me han ofrecido dos proyectos muy bonitos en teatro que son La extraña pareja y El apartamento y estoy pensando a ver que hago. Tengo trabajo para rato.

 

ERNESTO ALTERIO: “Ahora estoy viviendo un idilio con el teatro”

El actor es serio y parco en palabras aunque la amabilidad esté presente en cada una de sus respuestas. Apenas se le ve el rostro entre la gorra y el pañuelo al cuello que lleva pero sus grandes ojos azules destacan sobre el resto. Su sutil acento argentino delata su nacionalidad a pesar de que ya prácticamente se le haya extinguido a no ser que lo exija el guión como en esta última película.

¿Cómo surgió la colaboración en “El sueño de Iván”?
Fue una propuesta de Roberto Santiago que tenía este personaje para hacerlo con Fernando. Me apeteció porque yo nunca había hecho un comentarista de fútbol y me llamó la atención porque sentía que tenía un potencial como para sacarle jugo. Me resultaba atractivo como actor hacer este papel.

¿No coincidisteis con los niños en el rodaje?
No, esto lo rodamos en tres días delante de una pared verde. Nos contaban lo que iba a pasar en el campo y yo decía “por favor que pase porque yo lo tengo que narrar”, imagínate que pasa otra cosa, porque estábamos en un plató y no veíamos nada.

Durante los ensayos ibais incorporando ideas al guión.
Pudimos enriquecer mucho los personajes, cosa que estuvo muy bien. Hubo muy buen entendimiento con Roberto. Estuve viendo muchos comentaristas de fútbol argentinos y pude sacar cosas de uno y de otro y armar el personaje.

¿Qué tal trabajar de nuevo con Fernando Tejero?
Muy bien, es la segunda vez que hacemos algo juntos y yo creo que hay muy buena química. Es  muy divertido, muy buen actor y buen compañero.

¿Te gusta el fútbol? ¿Es complicado hacer de comentarista argentino?
Si me gusta. En Argentina esto es una carrera. Hay escuelas donde estas tres años estudiando para ser comentarista de fútbol o de deportes.

¿Te sientes más cómodo con la comedia?
Me siento cómodo cuando hay un buen personaje, un buen guión, buenos compañeros. Me da igual que sea comedia o drama.

¿Qué proyectos tienes ahora?
Ahora estoy en el Teatro María Guerrero haciendo Yo, el heredero hasta el 23 de octubre y sigo con la gira a partir de noviembre. Después tengo por estrenar dos películas: una es Infancia clandestina”, que rodé en Argentina con un director que se llama Benjamín Ávila. Luego se estrenará Montaña rusa que es una comedia que hice con Emilio Martínez Lázaro, Verónica Sánchez y Alberto San Juan.

Compaginas el teatro con el cine…
Me toca compaginar el teatro con promociones de películas y televisión que no te puedo contar pero sería una colaboración en una miniserie.

En este momento, ¿en dónde te sientes más cómodo?
En este momento me siento muy enamorado del teatro porque me vinculé a la actuación a través del teatro y después he hecho sobre todo más cine. Ahora que tengo la oportunidad de hacer esta obra con un personaje que me encanta y el público la recibe increíble. Estoy viviendo así como un idilio con el teatro.

¿Qué te gustaría hacer en un futuro?
Seguir actuando y me gustaría otro proyecto de teatro o en el cine hacer un personaje de malo muy malo.

Por Patricia Olivares.

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